Divisas

Tienen nulo efecto en Venezuela nuevas cuentas en dólares

En medio del severo control de cambios que existe en Venezuela, el Gobierno permitió la apertura de cuentas en dólares en el sistema bancario del país en un intento por facilitar las transacciones con el exterior aunque la medida ha tenido una limitada receptividad por parte de particulares y empresas.

Por: Emiliano Corona
Especial para Legiscomex.com
Caracas

Para el economista de la Universidad Central de Venezuela (UCV), José Guerra, la palabra es “desconfianza”. Dice que eso es lo que está detrás del nulo efecto económico que ha tenido la nueva disposición del Gobierno de autorizar a las personas y a las empresas la apertura en el sistema bancario del país de las cuentas en dólares, que habían sido prohibidas dentro el paquete de control de cambios que rige desde febrero del 2003.

“Es una medida que no tiene mucha trascendencia.Las aperturas de estas cuentas no han sido muy significativas porque el venezolano tiene mucha desconfianza de que sus dólares los manejen los bancos de Venezuela, principalmente los estatales”, aseguró Guerra a Legiscomex.com.

El ex gerente de Investigaciones Económicas del Banco Central de Venezuela (BCV) y maestro en Economía por la Universidad de Illinois sostuvo que la disposición, que entró en vigor en septiembre pasado, ha generado captaciones por apenas USD3,1 millones en sus dos primeros meses de implementación, una cifra “insignificante” frente a los USD42.165 millones que se manejan en las cuentas corrientes en bolívares, la moneda nacional.

“El gobierno hizo esto para que los venezolanos puedan tener en Venezuela sus dólares, en lugar de abrirlas en Miami, y para permitir a las compañías extranjeras, sobre todo a las petroleras, que tengan la oportunidad de operar con liquidez de dólares en el país, pero esto no es ninguna flexibilización del control de cambios”, explicó el especialista.

Regulación

El director del BCV, Armando León, dijo que la autorización de abrir cuentas en dólares busca facilitar a las personas y a las empresas las transacciones con esa moneda, que en su mayoría se realizan con divisas provenientes de la liquidación de títulos valores emitidos por entidades públicas o del Sistema de Transacciones con Títulos en Moneda Extranjera (Sitme), esquema oficial donde el sector privado transa papeles a 5,30 bolívares (BsF) por dólar (un bolívar por arriba del tipo de cambio oficial), que pueden ser canjeados por moneda extrajera, a fin de importar bienes y servicios.

"Para adquirir los papeles por el Sitme (creado hace dos años para suministrar divisas al sector privado), se requiere una cuenta en el exterior y por ello se permite ahora abrir esas cuentas en el país. También, hay personas que reciben pagos de los contratos con el sector público en divisas y necesitan esas cuentas para cambiar las divisas y atender sus obligaciones en bolívares. Muchos de esos contratistas han tenido dificultades para cambiar los dólares o euros y ahora lo podrán hacer con más facilidad ", señaló el funcionario.

Además de las cuentas en dólares, la nueva disposición aprobada por el BCV y el Ministerio de Planificación y Finanzas autoriza a las empresas estatales que obtienen divisas por exportaciones a que destinen a la adquisición en los mercados internacionales de títulos públicos el 5% de los saldos que tienen en cuentas extranjeras.

La utilización del dinero depositado en las nuevas cuentas está sometida a varios requisitos, limitaciones y pagos de intermediación. Por ejemplo, los dólares podrán ser utilizados en el extranjero mediante tarjetas débito, pero a esas transacciones se les aplicará un recargo del 1,5%.

Además, los usuarios no pueden disponer de chequeras ni realizar transferencias entre las cuentas en moneda extranjera, y los dólares a depositar solo deben proceder del Sitme.

Esta normativa se suma a la que existía en forma previa como parte del control de cambios, como es la que obliga a solicitar una autorización especial para adquirir moneda si se viaja a otros países. En este caso, las autoridades permiten USD5.000 para efectos turísticos, USD10.000 para tratarse una enfermedad y USD6.000 para remesas, cuando se trata de personas, y a USD350.000 anuales, cuando se trata de empresas.

Modelo agotado

Guerra consideró que el problema de fondo es el “agotamiento” del complejo sistema de control de cambios que cumplirá una década de vigencia en febrero próximo y a pesar del cual la fuga de capitales privados llegó a USD154.295 millones entre el 2000 y el 2011.

“El excesivo control de la economía produce descontrol y distorsiones importantes”, señaló. Entre las distorsiones, mencionó el enorme mercado paralelo de divisas, donde el dólar se transa hasta en BsF15, más de tres veces arriba de la paridad oficial, fijada por el Gobierno en BsF4,30.

De acuerdo con el economista, un indicador de la “insostenible situación cambiaria” es el comportamiento que ha mostrado en los últimos días el Sitme, que está entregando unos USD130 millones por semana al sector privado para satisfacer sus necesidades de divisas cuando sus requerimientos son muy superiores, de unas cinco veces más.

Lasegunda semana de noviembre, por ejemplo, el Sitme proporcionó divisas por USD127,05 millones y hubo días críticos, como el viernes 16, cuando la entidad gubernamental solo entregó USD17,26 millones, y el martes 20, con USD13,27 millones, el menor monto del año y el tercero más bajo desde la creación de ese organismo.

El presidente del BCV, Nelson Merentes, rechazó en una rueda de prensa referirse a los bajos montos de divisas manejados en el Sitme.

Guerra atribuyó la escasez de dólares a los problemas de financiamiento que tiene el Gobierno por el alto gasto público ejercido durante este año de elecciones y advirtió que “estos bajos suministros de dólares no satisfacen los requerimientos de los actores económicos privados. Hay un déficit de divisas que presiona aún más el tipo de cambio en el mercado paralelo o negro, que es el que refleja el verdadero valor de las divisas”.

El catedrático de la UCV expresó que hay varios indicadores que apuntan hacia una devaluación “inminente” del bolívar frente al dólar, la cual podría producirse después de los comicios regionales del 16 de diciembre entrante.

“El 99% de los analistas coincide en que puede haber una importante devaluación porque el déficit fiscal es muy significativo, de más del 15% del PIB, una cifra muy, muy alta, y el Gobierno tiene un dilema: si no devalúa, va a tener que recortar el gasto más allá de lo previsto el año que viene, y esto va a llevar a la economía a una recesión”, consideró el experto.

Sostuvo que se abre paso una devaluación heterodoxa en la que se dejaría el dólar a BsF4,30 para la importación de productos básicos, y se iría a unos BsF6,50 para el resto de rubros, lo que significaría una devaluación del 50%.

Válvula de escape

El presidente de Fedeindustria, Miguel Pérez Abad, consideró que la apertura de cuentas en dólares significa “una flexibilización” de la política cambiaria, aunque consideró que el Sitme debe ser redimensionado para tener una mayor operatividad y expansión y un mercado más abierto para el tipo de cambio.

“El Sitme debería abrirse a otras necesidades de importación que también son esenciales y que ahora no contempla, como autopartes y productos eléctricos para el hogar, incluso con algunas adaptaciones al tipo de cambio”, señaló el dirigente del gremio que agrupa a pequeñas y medianas empresas.

De acuerdo con Pérez, la demanda de dólares supera 100 veces la oferta, por lo cual es necesario enfrentar e tema.“El Sitme puede ser el mecanismo de expansión de la oferta cambiaria, con una tasa superior que se adapte más a la ley de la oferta y la demanda y evitar que ese mecanismo se utilice para fuga de capitales, como parece que ha pasado”, dijo, e insistió en la urgencia de abrir “válvulas de escape” a la política cambiaria.
El economista Richard Obuchi, director de la consultoría ODH y profesor del Centro de Políticas Públicas, descartó que el Gobierno flexibilice el control de cambios, pues es una medida que forma parte de la política económica centralizada que desarrolla y “es utilizada como herramienta de financiamiento, a través del manejo de las reservas internacionales y como instrumento de presión al sector privado”.

El presidente del organismo empresarial Fedecámaras, Jorge Botti, consideró que el crecimiento basado en el alto gasto público es insostenible por el alto déficit fiscal y el elevado endeudamiento interno y externo del sector público, que asciende a unos USD145.000 millones, equivalentes al 80% del PIB estimado al tipo de cambio del mercado paralelo.

“El próximo año será difícil y complejo para el país en términos económicos y tendremos que avanzar hacia correcciones sensatas, entre las cuales está el tipo de cambio; esto es algo impostergable, aunque la devaluación signifique pagar un costo político”, consideró Botti.