Opinión


La revaluación en Colombia: ¿un efecto de la política monetaria de EE UU?

“Debido a la importancia del dólar en otras economías, donde las principales transacciones internacionales se denominan en esta moneda, la política de Quantitative Easing de la FED ha generado diferentes reacciones. La semana pasada se dio una señal por parte de una de las agencias calificadoras de riesgo: Standard & Poor’s advirtió sobre una eventual recalificación a la baja de los bonos emitidos por EE UU por la excesiva deuda externa, lo que envió una alerta al mercado”.

Por: Liliana María Rodríguez*

En un momento en que las exportaciones, especialmente de flores y otros productos agrícolas, pueden verse afectadas por las inundaciones, es importante considerar mecanismos para mantener el sector exportador fuerte y competitivo. Una de esas herramientas, puede ser la flexibilización de la política monetaria que, debido a las restricciones constitucionales existentes en el artículo 373 de la Constitución Política, restringe la capacidad del país de adoptar medidas como la implementada por EE UU para evitar una recesión mayor: me refiero a la política de Quantitative Easing.

Colombia tiene una de las monedas más revaluadas del mundo. Dicho fenómeno, de acuerdo a reconocidos analistas, es producto del éxito de la política de atracción de la inversión extranjera, las remesas provenientes de los colombianos en el exterior y por las exportaciones, particularmente de carbón, petróleo y otras materias primas. Este artículo propone que podría existir otra causa adicional: La política monetaria en EE UU.

¿Podría la revaluación en parte ser un efecto de la política monetaria de Quantitative Easing en EE UU? ¿Colombia puede tomar medidas para contrarrestar dichos efectos en su moneda y lograr un sector exportador más competitivo?

Estas preguntas relevantes para los exportadores, surgen del interés de contrarrestar los efectos que en la economía colombiana ha producido la revaluación del peso.

La política de Quantitative Easing consiste en la compra de bonos del Gobierno de EE UU con dólares emitidos por el banco central de EE UU (FED). Es decir, en otras palabras, se constituye en una forma de devaluación indirecta del dólar, a través de un mecanismo poco ortodoxo, o por lo menos un tanto alejado, de los sugeridos por la política monetaria tradicional. Al caer el valor del dólar, indirectamente se produce un menor valor de esta divisa en otros países.

De esta manera, se hacen más competitivas las exportaciones de EE UU y menos competitivas las exportaciones de los otros países como el nuestro.

El Banco de la República tiene entre sus funciones principales mantener el valor adquisitivo de la moneda. Esta es una función asumida por el banco y que en Colombia tiene, incluso, un nivel constitucional.

En EE UU, la política de la FED no está atada a este tipo de requerimientos. Por lo tanto, en las circunstancias actuales se juzgó necesario en EE UU, para evitar una recesión mayor, utilizar este mecanismo. En Colombia, el mecanismo de Quantitative Easing podría considerarse poco compatible con la función constitucional del Banco de la República.

Debido a la importancia del dólar en otras economías, donde las principales transacciones internacionales se denominan en esta moneda, la política de Quantitative Easing de la FED ha generado diferentes reacciones. La semana pasada se dio una señal por parte de una de las agencias calificadoras de riesgo: Standard & Poor’s advirtió sobre una eventual recalificación a la baja de los bonos emitidos por EE UU por la excesiva deuda externa, lo que envió una alerta al mercado.

En Colombia, la revaluación afecta en gran medida a las empresas exportadoras que encuentran como, frente a un gran esfuerzo, cada vez sus ingresos son menores y sus costos reales mayores. Cuando la tasa de cambio baja, los ingresos por ventas disminuyen y los costos reales de la producción aumentan lo que reduce la competitividad. La revaluación genera un gran riesgo de desindustrialización del país.

Esta lección, muy clara para un país como la China que ha mantenido su moneda en un nivel que en muchos países se entiende como artificialmente bajo, le ha permitido a dicha economía tener un alto nivel de competitividad. Esa política a nivel de Latinoamérica también ha sido seguida por Brasil. En parte, la política brasilera es una reacción frente a las maniobras que también en ese sentido adelanta la FED en EE UU con el fin de reactivar su economía.

En el caso de Colombia, la afluencia de dólares al mercado y su efecto de revaluación podrían ser disminuidos a través de una política fiscal de pago de la deuda externa denominada en esa divisa. Esta podría ser una manera de contrarrestar la tendencia de revaluación del peso frente al dólar, saneando de la misma manera las finanzas públicas colombianas y permitiendo al Gobierno considerar un viraje en su política monetaria.

Las políticas adoptadas por la China y Brasil deberían llevar al país a pensar en reconsiderar el rol de la política monetaria y la conveniencia de modificar el artículo 373 de la Constitución que obliga al Banco de la República a mantener “la capacidad adquisitiva de la moneda”. En algunos momentos, políticas monetarias deseables como la contenida en la Constitución colombiana pueden limitar la flexibilidad del banco central para tomar medidas excepcionales como la tomada por la FED en EE UU para tratar de disminuir el impacto de la recesión.



*Socia Rodríguez Retamoso & Asociados
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