Opinión

Las alianzas Transpacífica y Transatlántica: ¿Una estrategia de EE UU para una nueva OMC?

Los titulares sugieren una nueva estrategia de negociación en la Casa Blanca. Después de un primer término en el que el presidente Barack Obama se mostraba poco interesado en los temas de libre comercio, ha habido un viraje que inició en el 2010 con el lanzamiento de las negociaciones de la Alianza Transpacífico y recientemente con el anuncio de EE UU y la Unión Europea (UE) de iniciar las conversaciones, con el fin de lanzar las negociaciones de una nueva Alianza Transatlántica para el Comercio y la Inversión.

Por: Liliana María Rodríguez Retamoso**

Detrás de estas negociaciones surge la inquietud sobre una eventual estrategia para crear un nuevo marco mundial de comercio dado el poco avance en las rondas de liberalización en la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el paulatino viraje de la misma hacia los intereses de los países en vías de desarrollo y economías emergentes.

Barack Obama resaltó, en un discurso en Hawái, la relevancia que el Pacífico tiene para el crecimiento de las exportaciones y la inversión. Destacó la importancia que la alianza tiene, junto a los tratados suscritos con Colombia, Panamá y Corea del Sur, para el crecimiento de la economía estadounidense y también para la formulación de “un nuevo marco comercial multilateral”.

Dentro de este marco, se discute intensamente en el país la importancia de la Alianza Trans-Pacífica con México, Perú y Chile, quienes forman parte de los países negociadores de la Alianza Transpacífica con EE UU, pese a que tienen tratados de libre comercio vigentes con este país. Por ese motivo, surge la inquietud acerca de la posición de Colombia y el por qué el país no participa activamente de estas negociaciones mientras que sus otros socios comerciales sí lo hacen.

Colombia se muestra como el gran ausente de las mesas de negociación siendo esencial para el país mirar hacia el Pacífico sin limitarse a estos importantes vecinos. Colombia debería valorar y seguir la experiencia de Chile que en este momento están exportando con un enfoque mayoritario hacia esa región, desplazando al tradicional eje de EE UU y de sus vecinos cercanos como Argentina por un nuevo mercado.

Las negociaciones de la Alianza Transpacífico se enmarcan en el marco del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por su sigla en inglés) y de un acuerdo económico anterior suscrito entre Brunei, Chile, Nueva Zelanda y Singapur, con el fin de liberalizar el comercio en el Pacífico. Estas negociaciones con EE UU iniciaron en el 2010. Respecto a este tema, el Presidente Barack Obama ha manifestado que tiene el potencial de generar un nuevo marco para el comercio multilateral*.

De otra parte, EE UU ha iniciado la exploración para las negociaciones de la Alianza Transatlántica para el Comercio y la Inversión con la UE, con lo que se busca liberalizar el comercio entre estos dos bloques comerciales y desde el punto de vista geopolítico puede indicar también un acercamiento que supere los acuerdos de carácter militar existentes en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). De esta manera se fortalecerían las relaciones de estos dos bloques en lo comercial y se exploraría la liberalización de aspectos tradicionalmente vedados como son la agricultura y las compras públicas.

Dentro de esta amplia actividad de EE UU, en el Atlántico y en el Pacífico, se hace más evidente la falta de interés de Colombia por sus océanos, que se manifiesta en muchos aspectos de su historia y se demuestra también frente a estas realidades en el campo multilateral; especialmente, en la Alianza Transpacífica en la cual nuestros vecinos son parte y de la cual el país no se debiera sustraer. Esta posición negociadora se refleja también en el abandono tradicional del país hacia su costa Pacífica y a posiciones estratégicas como la Isla de Malpelo que debieran ser esenciales para la formulación de políticas, la defensa de intereses y el estudio científico estratégico por la diversidad de especies naturales que existen en estas zonas.

Por todo lo anterior, es esencial que Colombia se planteé la necesidad de una participación más activa en la Alianza Transpacífica y que se haga parte de un proceso que puede significar el inicio de un nuevo orden multilateral de comercio e inversión.

*“Along with our trade agreements with South Korea, Panama and Colombia, the TPP will also help achieve my goal of doubling U.S. exports, which support millions of American jobs.” Presidente Barack Obama, Honolulu, Hawaii. Diciembre del 2011.
**Socia- Rodríguez Retamoso & Asociados SAS
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